Cuba Senil: carteles, añejos y desilusiones
Rodeados de consignas y carteles envejecidos, los cubanos de la tercera edad parecen resumir, en sus rostros ajados e infelices, la historia del desacierto nacional.
Casi todos conocieron una Cuba muy distinta a la que hoy padecen, muchos incluso ayudaron a su propia destrucción y son pocos los que lograron escapar a la pobreza.
Nuestros ancianos en la isla, mueren lo mismo por desnutrición que de abandono en los hospitales que debieran cuidarlos como a lo más sagrado.
Siendo padres y abuelos a veces no pueden ser ayudados por sus hijos y nietos, a los que también las dificultades cotidianas aplastan con similar furia.
Es una verdadera tragedia nacional que deberá incrementarse con el aumento ya anunciado de ese grupo poblacional en proporción a los jóvenes, que han emigrado, y lo seguirán haciendo, convirtiendo a la isla en un desastre demográfico y en una trampa a corto plazo.
Prevén los mismos expertos del gobierno, como consecuencia de lo anterior, una pronta y peligrosa escasez de mano de obra en la isla, y ya los más críticos aseguran que existen planes concretos, y muy precisos, para seguir exprimiéndoles a nuestros abuelos el lomo, bolsillos o remesas, sin importarles a los economistas de la revolución, lo que ocurra primero.
Reinaldo López
13 de Mayo, 2011.
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