Cuestiones habaneras
Más allá que el dinero, para las mujeres y jóvenes habaneras, el acto más frustrante de su acontecer cotidiano, es tener que enfrentar los asuntos de la belleza personal con tanto desabastecimiento en las tiendas.
Cuando las capitalinas conversan sobre estos temas abren sus bellos ojos y miran hacia arriba. Sin excepción, se quejan de los precios y la escasez de productos cosméticos e higiene personal, de la poca constancia de las marcas y de la ausencia de líneas o patrones de moda que las oriente sobre las tendencias mundiales.
Los hombres nos enteramos a veces de estos detalles porque en la Habana son pocas las mujeres que conducen sus propios autos y las féminas han desarrollado el hábito de esperar a que los conductores bondadosos o no, les ofrezcan llevarlas a un punto más avanzado de su camino, siendo generalmente el único pago que recibimos, una charla descriptiva de las peripecias y zozobras de nuestra acompañante. Son ellas el orgullo de esta ciudad, que a falta de pintura para sus edificios parece adornarse de feminidad en cada esquina.
Bellas o no, pero listas como las mujeres de cualquier capital del mundo, las habaneras conservan intactas muchas de sus ilusiones y nos hacen olvidar de inmediato otras cuestiones apremiantes o esos desencantos que a los cubanos nos retan también a diario.
Reinaldo López
15 de Mayo, 2011
© 2011 RL artes digitales






No hay comentarios aún
Puedes ser el primero en dejar un comentario!