Descubrir a Palm Beach en casa de Flager con Samuel Adams
Desde hace un tiempo quería visitar esta ciudad de La Florida. Había leído que numerosos personajes famosos de los Estados Unidos tenían su casa en este lugar, aparentemente tranquilo, sin nada que se parezca al alborotado y divertido Miami.
Cuando el frío azota, es entonces que Donald Trump, Burt Reynolds, y Brooke Shields se refugian en esta ciudad rodeada por el mar, lagos, esplendorosas propiedades y emblemáticas boutiques. También los Kennedy tuvieron “su casa de invierno” en Palm Beach.
En un sitio tan norteamericano me animé con mi esposa a ir a comer los famosos “Brunch” en un elegante restaurante llamado Ta Boo. Desde que descubrí esa mezcla de medio desayuno con medio almuerzo que los gringos resuelven con la palabrita “Brunch”.
Les comento que me devoré una Omelette (me gustaría mejor llamarle tortilla pero Uds. saben…) con Sausage, 3 quesos diferentes y no sé cuánto más. Todo estaba especial.
Después dimos un paseo en carro por toda la ciudad pasando puentes levadizos, y atravesando barrios bien suntuosos. Realmente estaban vacíos porque el calor está en todo el país, pero cuando bajen las temperaturas por allá arriba, todos los personajes y muchos más llenarán a Palm Beach.
Entonces nos dirigimos a Whitehall, la super mansión que Henry Flager le fabricó a su tercera esposa como regalo en 1902. Posee dos plantas y más de 50 habitaciones. Después fue hotel, y gracias a una de las nietas que salvó la edificación, se convirtió en un museo en 1959.
Todo está exactamente igual que cuando Flager, el magnate petrolero y ferroviario vivía en La Florida. Inclusive dentro de un salón está su vagón personal donde se aprecia su cama, el baño y sus oficinas. La mejor parte para mi, fue una libreta de notas donde iba escribiendo sus gastos e ingresos. ¡Eso no falla! Esa parte está en el segundo piso.
Whitehall está colocado en la llamada Edad Dorada, período post guerra de Secesión, caracterizado por el notable desarrollo económico y tecnológico de los Estados Unidos.
Como siempre me divertí e hice como los japoneses. Tomé cientos de fotos. Ahora solo se me ocurre colocar la del comedor de Flager, algo incomparable. Me recordó el comedor de Hemingway en la finca La Vigía en San Francisco de Paula.
Pero, quería ver más de Palm Beach y su familiar West. Necesitaba un bar donde tomar una cerveza, conversar con mi esposa, y si había televisores en la pared con algún deporte, sería mucho mejor.
Ahí fue que encontré a Duffy’s en el 225 de la calle Clematis. ¡Uy que maravilla! Más de 40 televisores LED (esos de las pantallas ultrafinas) y todos los juegos del momento. Era el domingo antes de Labor Day. El cantinero era Matt, un profesional de la cortesía y fans del football americano.
Cuando pedí cerveza, Matt nos mostró la carta y los draft (a granel decimos en Cuba por aquellas pipas). Como habíamos llegado en momentos de Happy Hour, podía escoger entre 2 cervezas en su botella o en un solo vaso. ¡Wao! Creo que los alemanes, cultores de la cerveza, la toman así. ¡Un vasote!
Y pedí Samuel Adams en draft, porque hace un tiempo, una buena amiga, bien norteamericana, escritora de novelas policíacas, que desgraciadamente se marchó, Barbará Parker, fue quien me la recomendó. Es excelente.
Cuando brindé con mi esposa por este bello día en Palm Beach, a donde habíamos ido a descubrir los secretos de esta ciudad floridana, también brindé por Bárbara quien siempre estará muy cerca de nosotros.
¡Salud Bárbara!






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