Los amores de Romeo y Julieta

En el verano del 2004, recién comenzaba a caminar alrededor del barrio, como parte de un plan de  recuperación  física después de rebasar satisfactoriamente una cirugía de corazón abierto.

A pesar de que vivía aquí desde el año 1996 conocía muy pocas personas. Siempre pasaba en el automóvil y no pasaba de dar un saludo.

Una de esas tardes me encontré con Romeo y Julieta, dos pequeños perros salchichas, cuya tarjeta de presentación fue clavarme sus afilados colmillos. Por supuesto que fue Julieta, que es la que lleva la voz cantante.

Esto fue a los ojos apenados de sus dueños Helio y Maria Cristina. Acababa de nacer una bonita y sincera amistad y con él ella, el vecineo, como decía mi nunca olvidada mama. Llegaron como una bendición de Dios, según sus padres, porque asi se consideran.

Romeo estaba en otro hogar, no muy deseado, porque no podían prodigarle los cuidados que el requería. Bien pequeño y desnutrido optaron por cederlo a esta familia, que era amiga de ellos.

El destino quizo, que al poco tiempo de adoptar a Romeo se encontraran , esta vez a una perra hembra, también salchicha como Romeo,  merodeando desorientada por el parquet del vecindario.  A la nueva perrita se le puso Julieta y asi formarían  la famosa pareja por todos conocida.

Es muy reconocida la inteligencia de los perros salchichas, pero estos dos son increíbles! Su régimen alimenticio esta más que controlado y por eso siempre están dispuestos a  comer. En una ocasión estando de visita en la casa de ellos Romeo dio un salto y se llevó en su boca un bistec completo que estaba servido en un plato. Casi se rebela cuando fue fuertemente regañado pero al rato se oían sus gemidos pidiendo perdón con su cabeza inclinada. Julieta es menos atrevida pero ambos son muy cariñosos.

Por supuesto, ellos conocen a  todos los amigos que visitan su casa. Todos los días cuando camino, me reconocen y aunque no me vean  se oyen sus lamentos cuando paso frente a la casa y no entro.

Si la cosa es cantar, lo hacen a la par con sus dueños; ellos se adoran recíprocamente. Si salen al patio Julieta sale desprendida primero, regresa y casi hala a Romeo para que salga con ella.

Cuando los sacan a caminar, si van todos, no hay problemas, pero si solo va uno de sus dueños, Romeo se esconde debajo de la cama y a duras penas se logra sacar de ahi.

Hemos compartido con ellos y podemos afirmar sin temor a equivocarnos, que el amor y la felicidad reinan en ese hogar.  Yo, que nunca sentí atracción por los animales, desde que conocí a Romy y July he aprendido a quererlos y respetarlos.

Por Andrés Ruiz (Tite)

Foto y colaboración de Helio y María Cristina

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